13/5/09



Diseñando la Comunicación Corporativa

Muchas veces somos testigos de situaciones de comunicación ineficaz en nuestras empresas que se repiten una y otra vez y nos hacen preguntar ¿si somos conscientes de estar inmersos en sistemas de diálogo infructíferos, cómo es posible que no logremos reemplazarlos por hábitos de comunicación más constructivos?.

Estos sistemas de interrelación y comunicación nos envuelven y gobiernan nuestro día a día corporativo, dejándonos muchas veces impotentes ante situaciones de:
• discursos comerciales que no logran el éxito esperado una y otra vez
• mensajes de comunicación interna que no logran inspirar ni fidelizar empleados
• evidencias de patrones de comunicación poco sinérgicos en nuestros equipos de trabajo
• falta de feedback e implicación auténtica de muchos colaboradores a pesar de los esfuerzos.

Pensando en estos patrones de comunicación que parecen someter nuestra cotidianeidad laboral, me resultó curioso advertir la siguiente paradoja: en tareas triviales de nuestras vidas como puede ser plantar un jardín, solemos seleccionar elementos y planificar su interrelación y distribución, con el objetivo de asegurarnos una cierta funcionalidad.
Visionamos donde irá cada árbol, si sabemos que alguna especie crecerá mucho, quizá la ubiquemos lejos de la piscina porque podría dar sombra, o prevemos dónde se producirán los flujos de personas para evitar interponer flores o plantas que o bien estorben o bien puedan sufrir daños.

Sin embargo, frente a áreas vitales como la comunicación de nuestra empresa y la construcción de su identidad ¡actuamos sin visión ni diseño alguno!, solemos dejar que se desarrolle espontáneamente y el estilo de comunicación de nuestra organización se va creando a medida que lo actúan cada uno de sus integrantes.
Si como líder no me encargo del diseño profesional de las comunicación corporativas, lo estoy dejando en manos de la espontaneidad de mis subordinados, que por muy bien intencionadas que sean al no estar alineados por un líder muy difícilmente puedan trabajar para llegar a un lugar común.

Es difícil encontrar conciencia en en la gestión del estilo de comunicaciones interpersonales de una empresa (que tan estrechamente relacionadas están con la sinergia y la productividad), o el examen consciente de la eficacia del estilo de comunicación de la plana superior (que determinará el grado de fidelización de empleados)...a lo sumo se bosqueja el discurso comercial de alguna campaña, o se delega en terceros que devuelven un producto publicitario, que puede no estar alineado con el plan de comuniaciones de la empresa, sencillamente porque no se definió, y recordemos que el éxito de toda comunicación radica en la coherencia que será la que proveerá de credibilidad a los distintos mensajes.

Para que un plan de Comunicaciones Corporativas sea exitoso debe trabajarse desde la raíz de la organización, fortaleciéndola con una visión clara acorde a los valores, luego comprometerse con la construcción de coherencia entre estos valores y cada una de las acciones formales e informales de cada miembro de la empresa, a fin de robustecerla y ser capaz de sostener todo tipo de acción discursiva que de ella surja, que será lo que defina ni más ni menos que la Identidad Corporativa.
Cuando olvidamos la raíz y trabajando directamente en las ramas, intentando por ejemplo instaurar forzadamente un el estilo sinérgico de comunicación en los empleados sin estar alineados con una visión profunda o encargando a terceros la confección de algún mensaje publicitario sin haber definido previamente los valores y el plan de Identidad Corporativa, será inevitable que surjan las habituales incoherencias entre lo que se dice, se hace, de manera forma e informal, que mina las mejores intenciones e invalida todo tipo de argumentación comercial e identitaria.

La solución es simple: planifiquemos el jardín de las comunicaciones de nuestra empresa, diseñemos la estrategia, elijamos los recursos, reorientemos conductas y velemos por su bienestar, quizá el camino parezca más largo, pero sin duda habrá mejores cosechas, con más frutos, por más tiempo.

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